El nombre de San Bernardo se origina en el hospicio de viajeros del traicionero paso de San Bernardo, situado en los Alpes occidentales a 2470 metros sobre el mar, entre Suiza e Italia. El nombre se fue transmitiendo a los perros locales, empleados para encontrar a los viajeros perdidos en la nieve. El paso, el hostal y el perro son llamados así en honor de Bernardo de Menthon, monje benedictino que fundó, en el siglo XI y en aquel lugar, un convento y el hospicio para socorrer a los viajeros.

Los ancestros de los San Bernardos comparten historia con los perros pastores suizos y los perros de montaña suizos. Eran perros de guardia y pastoreo, vigilancia y defensa. Se cree que estos perros ancestrales eran descendientes de los molosoides introducidos en Suiza por los antiguos romanos, siendo el San Bernardo reconocido hoy como uno de los tipos molosoides actuales.

 

Los primeros testimonios escritos del San Bernardo datan de 1707, aunque existen pinturas y dibujos muy anteriores, realizados por los monjes del convento del paso de San Bernardo. Sin embargo, los San Bernardos actuales difieren bastante de los que aquella época, porque entre 1816 y 1818 numerosas avalanchas mataron a la mayoría de los perros cuando se encontraban en labores de rescate. Para evitar la endogamia entre los pocos restantes, en 1850 se cruzaron con perros de Terranova, de pelo largo. Curiosamente, este pelo largo los hizo poco apropiados para los trabajos en la nieve, donde ya se usa muy poco.

El primer club de perros San Bernardo se creó en Suiza en 1884, elaborándose por entonces el primer estándar y convirtiéndose en el perro nacional de Suiza. Puedes consultar el estándar actual de la raza aquí.